Nos molesta la ropa
La noticia no es que vaya desnudo. Todo lo contrario: Esteban, el hombre que no conoce los calzoncillos ni los calcetines, se presentó ayer a los juzgados con ropa. Iba a un juicio por desobediencia a la autoridad.Hasta la Guardia Civil y los vigilantes de seguridad vieron que algo no cuadraba del todo: "Iba con camisa y pantalón, claro, aquí no se atreve a entrar sin ropa", comentó un vigilante.
No se atreve, no se atreve... "¿Y si se atreve?", le preguntamos a un guardia civil que está en la puerta de los juzgados de Lluís Companys. "Pues, aquí no entra, es un edifico público", contesta.
Pero lo que todavía no sabe este agente es que se han dado órdenes de que, si Esteban llega al edificio como el señor le trajo hace ya bastantes años al mundo, le dejen pasar. Lo explicó un sargento de la Benemérita que ya le ha visto por allí más de una vez.
Esteban fue ayer juzgado junto a un colega suyo, Jacint Ribas, presidente de la Asociación para la Defensa del Derecho al Desnudo.
Pero caminar desnudo por la vía pública no es falta ni es delito porque existe un vacío legal sobre este aspecto. "A mí me molesta la ropa" explica Ribas ante la pregunta de por qué va desnudo.
Esteban y Jacint en cueros por Barcelona: paseando, en bicicleta, a los juzgados, a la playa... La Guardia Urbana tiene potestad para requerir que se vistan si hay menores por medio o personas que se molestan. El juicio de ayer fue por ese motivo, por no quererse poner la ropa pese a que los agentes le obligaron. Pero ¿cómo se va a vestir Esteban si nunca lleva ropa encima? Sólo tatuajes y un piercing en el glande. El juicio está visto para sentencia. Fuente: ADN























Llavors apareixen dues pel·lícules com Peeping Tom i Psicosi, dos films produïts per directors britànics i totalment diferents al que s’havien fet anteriorment. Fins i tot podem crear uns paral·lelismes entre les dues pel·lícules: els dos protagonistes són homes i les víctimes són dones; a més, en ambdós films, les víctimes són penetrades amb els utensilis dels seus assassins. Malgrat poder fer diverses analogies amb la pel·lícula de Hitchcock, ens dedicarem a tractar el film de Michael Powell.
Michael Powell va aconseguir presentar un cinema que permetés projectar els fantasmes, les quimeres de l’espectador i sublimar els desigs. Jo diria que encara va més enllà: connecta l’objecte amb el públic. Els espectadors projectem aquests fantasmes interns, però no sabem com evolucionaran i, precisament això, ens provoca el neguit, la por. El fet de no poder controlar aquests fantasmes origina una resposta: com la persona que actua d’autovoyeur reacciona davant la projecció d’un fantasma intern com la mort, la pròpia mort, en front de la qual és incapaç d’actuar i de dominar.






