lunes, 30 de julio de 2007

Gato Óscar

"Nadie muere en la tercera planta a menos que Oscar le haga una visita y se quede un rato". Oscar no es el médico ni el párroco, sino un gato adoptado por el personal de un geriátrico estadounidense cuando era un cachorro.

Oscar vive en la tercera planta, dedicada a pacientes con demencia en fase terminal, desde hace poco más de dos años. "Creo que uno de los miembros de la plantilla que trabaja en la planta lo trajo, cuando era un gato callejero. No es extraño que los geriátricos tengan mascotas. Steere House tiene varias que viven en el edificio y dan compañía y consuelo a los residentes".
Un ejemplo: "Oscar llega a la habitación 313. La puerta está abierta y entra. La señora K. descansa tranquilamente en la cama, con la respiración constante pero débil. (...) Oscar salta sobre la cama y de nuevo huele el aire. Se detiene a considerar la situación y entonces gira sobre sí mismo dos veces antes de enroscarse junto a la señora K. (...) Una enfermera entra en la habitación para examinar a la paciente. Se detiene al notar la presencia de Oscar. Preocupada, deja apresuradamente la habitación y vuelve a su mesa. Coge el historial médico y comienza a hacer llamadas", relata el artículo. A la media hora, empiezan a llegar los familiares y el cura alertados por la enfermera. Poco después, la señora K. fallece.



"Su mera presencia al lado de la cama es vista por los médicos y el personal del geriátrico como un indicador casi absoluto de muerte inminente, lo que permite a los miembros de la plantilla avisar adecuadamente a los familiares"

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